Justin Rose una vez más se quedó corto en el Masters de Augusta National, pero un simple gesto al final de su ronda dijo mucho.
Este gesto puso de manifiesto la deportividad inquebrantable de Rose, incluso ante la decepción. A pesar de no alcanzar el resultado deseado, su acción fue un recordatorio del espíritu del golf y la importancia del respeto en el deporte.