La búsqueda de la victoria de Max Verstappen en el circuito de Nordschleife dio un giro dramático el domingo. El coche del piloto se vio obligado a una prolongada estancia en el pit lane debido a daños.
La fase inicial de la segunda carrera de clasificación fue espectacular, en gran parte gracias a la actuación de Verstappen y Christopher Haase. Verstappen ascendió desde la quinta posición y tomó el liderato de Haase en la tercera vuelta. Sin embargo, el piloto de Audi no cedió y se mantuvo cerca.
Desde ese momento, la carrera parecía bajo control. Verstappen construyó una ventaja considerable después de las paradas en boxes y continuó ampliándola. Alex Sims había tomado el relevo de Haase, pero no pudo igualar el ritmo de Verstappen.
A pesar de esta ventaja, las cosas salieron terriblemente mal para Verstappen cuando entró a boxes con daños en la parte delantera. El equipo trasladó el coche al garaje y continuó las reparaciones en el monoplaza alemán. Tras un extenso trabajo, el coche volvió a salir del pit lane, pero todas las esperanzas de victoria se desvanecieron. El equipo se vio obligado a tratar el resto de la carrera como una sesión de práctica.








