Mientras la Copa del Mundo de 2026 está a punto de comenzar con el partido entre México y Sudáfrica, ya se vislumbran los grandes triunfadores en términos económicos. La celebración de este magno evento está destinada a impulsar significativamente la economía de los tres países coanfitriones. Lo interesante es que no es necesario que la propia nación esté clasificada para obtener beneficios; la victoria económica es posible sin depender de la participación deportiva.








