La reconocida marca Gillette demostró una gran astucia al idear una forma sumamente original de eludir las regulaciones de patrocinio de la FIFA. Su objetivo era disimular el distintivo logo de Gillette, que adorna la fachada del Gillette Stadium en Boston.
En lugar de una exhibición directa, la compañía optó por una solución creativa: utilizar espuma de afeitar. Esta técnica les permitió ocultar sutilmente su marca, cumpliendo aparentemente con las directrices de la federación de fútbol, al tiempo que mantenían una conexión visual con el estadio.








