La selección nacional italiana ha sufrido un nuevo y amargo revés al no lograr clasificarse para el Mundial 2026 en América. Esta eliminación se produjo tras su derrota en la repesca contra Bosnia-Herzegovina (1-1, derrota por penaltis 1-4) el martes en Zenica.
Esta tercera ausencia consecutiva de un Mundial pone de manifiesto las profundas deficiencias del fútbol transalpino, caracterizado por una flagrante falta de modernidad, espíritu de emulación y renovación estructural.








